¿La santidad es un ideal reservado para unos pocos? Nada más lejos de la verdad. Es un camino abierto, cotidiano y profundamente humano, especialmente para los jóvenes que se atreven a poner a Cristo en el centro de sus decisiones. La canonización del Dr. José Gregorio Hernández y la Madre Carmen Rendiles, primeros santos venezolanos, confirma que la santidad florece en nuestra tierra y en nuestra historia.
Ambos vivieron con radical sencillez: José Gregorio Hernández, médico laico, entregó su vida al servicio de los más pobres; Carmen Rendiles, religiosa incansable, hizo de la oración y la educación caminos de transformación. Sus vidas, junto a la de San Luis Gonzaga —joven noble que renunció a una vida de privilegios para abrazar la pobreza y consagrarse como jesuita, convirtiéndose en patrono de la juventud cristiana— y la de Carlo Acutis —adolescente apasionado por la Eucaristía que usó la tecnología para evangelizar y demostrar que la fe también habita en el mundo digital— revelan que la santidad no es evasión, sino compromiso. No es perfección, sino entrega generosa. No es un recuerdo del pasado, sino una posibilidad viva y urgente para el presente.
El Movimiento Juvenil Huellas, en su misión de formar líderes para el servicio, acompaña a cientos de jóvenes venezolanos en el descubrimiento de este llamado. A través de espacios de formación, discernimiento y acción solidaria, Huellas les ayuda a reconocer que la santidad se construye en lo pequeño: una sonrisa que consuela, una mano que sostiene, una fe que resiste.
En tiempos de incertidumbre, los santos nos recuerdan que la fe no adormece, sino que despierta. No apaga los sueños, sino que los enciende con esperanza. Ellos son faros que iluminan el camino de quienes buscan sentido, justicia y amor verdadero.
¿Es posible ser santo hoy? Sí. Basta mirar con ojos nuevos la realidad, escuchar el susurro de Dios en lo cotidiano y responder con valentía. Porque la santidad no es para unos pocos: es para todos. Y en Venezuela, los jóvenes ya están dando pasos firmes hacia ella.
Elena Ramos
Zona Andes







