36 años dejando Huellas: Juventud que transforma, esperanza que se articula

Este 9 de noviembre de 2025, el Movimiento Juvenil Huellas celebra 36 años de historia tejida en el compromiso, la fe y la creatividad de miles de jóvenes, agentes pastorales y comunidades que han hecho de este camino una escuela de liderazgo ignaciano, espiritualidad vivida y transformación social.

Nacido en el corazón de la Compañía de Jesús en Venezuela, Huellas ha sido desde sus inicios una apuesta decidida por acompañar a niños, niñas y adolescentes en contextos vulnerables, desde parroquias, instituciones educativas y centros comunitarios. Su misión —contribuir a la construcción de un futuro esperanzador junto a los jóvenes, en colaboración con otros— no solo se mantiene vigente, sino que se renueva con fuerza en cada generación que asume el llamado a dejar huella.

A lo largo de estas más de tres décadas, Huellas ha cultivado una pedagogía participativa que integra formación humana, espiritualidad ignaciana y compromiso social. Cada encuentro, campamento, taller o apostolado al servicio de los más necesitados ha sido una oportunidad para despertar el sentido crítico, fortalecer la identidad y encender la esperanza. En medio de realidades complejas, el movimiento ha sido refugio y plataforma, abrazo y desafío, comunidad y misión.

Testimonios que iluminan el camino

“Desde el momento en que ingresé al Movimiento Juvenil Huellas, comenzó en mí un proceso profundo de autoconocimiento y crecimiento espiritual. Aprendí a mirar más allá de lo superficial y descubrir lo invaluable de mi identidad como hija amada de Dios. Comprendí que no estoy en este mundo por casualidad, sino para cumplir un propósito y trabajar con perseverancia por esos sueños que habitan mi corazón.”Oriana Jiménez, Comunidad IGNIS, Parroquia Jesús de Nazaret

“Hace nueve años, inicié un camino sin muchas expectativas, buscando solo un lugar donde pasar el tiempo. Pero lo que encontré fue mucho más que eso: encontré una familia y un propósito para amar y servir a los demás, lo que le da un sentido profundo a mi vida.”Yeraldi María Albornoz Rivas, Huellista formada, Zona Andes

“Mirando atrás, Huellas no fue solo un capítulo de mi juventud, sino la escuela donde se forjaron las herramientas esenciales para construir mi proyecto de vida. Descubrí que servir no es una carga, sino la expresión más auténtica de la fe y la humanidad. Hoy, al trazar mi camino, llevo conmigo esa mirada contemplativa que encuentra sentido en la acción, esa inquietud que busca lo esencial, y esa certeza de que mi vida, como la de todos, está llamada a ser; contigo, Señor, para los demás.”José Ricardo Guerra, Huellista formado, Zona Oriente

“Huellas conecta profundamente con mi proyecto de vida. Me invita al liderazgo y me impulsa a entregar mi vida al servicio del otro, siempre con la mirada puesta en construir vida.”Dylan Rosas, Huellas Verdes, E.T. Nueva América Fe y Alegría

Celebrar 36 años es también reconocer el paso firme de quienes han sostenido este sueño: agentes pastorales que acompañan con ternura y firmeza; docentes que educan con visión y entrega; coordinadores que organizan con esperanza y claridad; aliados que creen en la juventud como fuerza transformadora. Es agradecer a quienes, desde la discreción o la visibilidad, han hecho posible que Huellas siga siendo un espacio donde la dignidad se cultiva y la fe se hace acción.

Hoy, más que nunca, reafirmamos que Huellas no es solo un movimiento: es una comunidad sinodal al servicio de la Iglesia, que camina con los pies en la tierra y el corazón en el Reino. Una comunidad que cree en la palabra de los jóvenes, apuesta por su protagonismo y se deja interpelar por sus sueños. Porque en Huellas, “Una Juventud que construye un Liderazgo que Transforma” no es solo un lema: es una realidad que se vive, se articula y se celebra.

Sigamos andando. Sigamos sembrando. Sigamos dejando Huellas.