En la Zona Andes, el inicio del nuevo año escolar ha sido un testimonio vivo de esperanza y transformación. El Movimiento Juvenil Huellas se ha consolidado como un faro de fe y compromiso, acompañando a niños, niñas, adolescentes y jóvenes en espacios formativos que buscan educar desde la justicia, la verdad y la espiritualidad. A través de convivencias, dinámicas pastorales y encuentros comunitarios, se fortalece la misión de descubrir corazones y dones que construyen proyectos de vida inspirados en valores.
A pesar de los desafíos económicos y las migraciones que impactan a nuestras comunidades, la esperanza permanece firme. El cierre del año anterior fue marcado por una significativa convivencia entre huellistas que asociados a las etapas de Blancas y Rojas, celebrada en los sectores Norte y Sur de Mérida, con participación activa de instituciones como Fe y Alegría, Camilo Contreras, Vicente Dávila, Reinoso Núñez, y parroquias como La Milagrosa y San Miguel Arcángel. Desde los más pequeños en “Pasitos de Fe” hasta los jóvenes de Huellas Doradas, todos se unieron para irradiar alegría mediante frases bíblicas, cantos, juegos y celebraciones eucarísticas que fortalecen el sentido de pertenencia al movimiento.
Este trimestre ha sido posible gracias a la articulación de diez voluntarios profesionales, junto a líderes pastorales como PJ Jorge Ulloa, PJ Leonardo Gamboa, el Pbro. Ángel Márquez, el Pbro. Luis Toro, catequistas, la Legión de María, la Red Ignaciana y colaboradores que, con generosidad, han apostado por la misión. Su acompañamiento ha sembrado seguridad, compromiso y el deseo de ser portadores de buenas nuevas.
Con mirada estratégica y compromiso anticipado, se proyectan eventos clave como el 36° aniversario de Huellas, conmemorando su fundación el 9 de noviembre de 1989, y la Navidad Huellista, espacio de paz, gratitud y creatividad comunitaria. Estas celebraciones no solo evocan tradiciones, sino que renuevan el compromiso de formar líderes juveniles que, desde sus realidades, construyen una sociedad más justa y fraterna.
La Zona Andes sigue caminando con firmeza, sembrando fe y colaboración en cada paso. Porque donde hay Huellas, hay futuro.
María Noraima Suescún Ramírez
Grupo Juvenil Huellas – Zona Andes





