Isis: «Promesas Doradas: Un Sí que Transforma»

Las promesas huellistas no son un simple acto simbólico. Son el eco profundo de un camino recorrido con entrega, alegría y compromiso. Representan la madurez de un proceso formativo que nos ha permitido abrazar con mayor hondura nuestros valores humano-cristianos, al tiempo que descubrimos y cultivamos los dones que Dios ha sembrado en nosotros para ponerlos al servicio de los demás.

Soy Isis Meneses, integrante de la comunidad “Jóvenes Misioneros Destellos de Luz”, y hoy quiero compartir lo que significa para mí este momento: las promesas doradas no marcan un final, sino un nuevo comienzo. Son el umbral de una etapa donde, fortalecidos por la experiencia vivida, nos disponemos a seguir caminando con mayor conciencia, generosidad y esperanza.

De la mano de María, madre del caminante, y de Jesús, nuestro amigo fiel, renovamos nuestro deseo de amar y servir. Nos comprometemos a encender fuegos en otros jóvenes, a dejar huellas de ternura, justicia y transformación en cada espacio que habitemos.

Este cierre de ciclo no es una despedida, sino una consagración: un “sí” libre y luminoso que nos impulsa a seguir siendo presencia viva del Evangelio en nuestras comunidades. Porque ser huellista es más que una etapa: es una forma de mirar, de actuar, de soñar el mundo con los ojos de Dios.

Maturín, 10 de noviembre de 2025
Comunidad de Doradas – Jóvenes Misioneros Destellos de Luz
Isis Meneses – Zona Oriente