La Zona Occidente del Movimiento Juvenil Huellas reafirma su compromiso con una pastoral juvenil encarnada, que acompaña desde la realidad concreta y apuesta por procesos formativos integrales, vivencias significativas y una sinodalidad activa que se traduce en acciones transformadoras.
Durante este trimestre, se ha fortalecido el trabajo conjunto entre parroquias, centros educativos y comunidades, generando una red colaborativa que permite acompañar a los jóvenes con mayor coherencia y profundidad. El desafío ahora es consolidar estos vínculos, robustecer las alianzas y seguir creando espacios donde cada joven se reconozca como protagonista de un proceso que lo forma, lo impulsa y lo transforma.
El deseo de seguir creciendo en formación juvenil permanece firme. Sin embargo, el enfoque no está en la cantidad, sino en la calidad: garantizar que cada joven viva una experiencia significativa, contextualizada, que le ayude a descubrir su vocación, fortalecer su proyecto de vida y convertirse en agente de cambio en su entorno.
Uno de los avances más relevantes ha sido la articulación con la Asociación Venezolana de Educación Católica (AVEC), en torno a la propuesta curricular de Huellas. Esta propuesta, flexible y transformadora, acompaña al joven en su camino de vida, integrando dimensiones espirituales, éticas y comunitarias. Inspirada en el Paradigma Pedagógico Ignaciano, reconoce al joven como sujeto de dignidad y transformación. El diálogo con AVEC ha abierto nuevas rutas de colaboración con colegios, parroquias y comunidades, consolidando una red educativa-pastoral que apuesta por la inclusión, la formación integral y el liderazgo juvenil.
Bajo el lema “El guía educativo: liderazgo para los demás”, 34 jóvenes y 11 agentes pastorales vivieron una experiencia formativa, espiritual y comunitaria que reafirmó el rol del guía como constructor de esperanza. A través de dinámicas, oración y formación en liderazgo, los participantes profundizaron en su vocación de servicio y renovaron su compromiso con sus comunidades.
Como expresó Humberto González, huellista del E.T. Fe y Alegría Nueva Venezuela: “Las formaciones de Huellas me han ayudado a fortalecer mis habilidades como líder, mis valores y tener una mayor comunicación con Dios.”
Este trimestre deja huellas profundas. La Zona Occidente se proyecta hacia una pastoral juvenil más articulada, formativa y transformadora, capaz de responder con creatividad y profundidad a los desafíos de la región. Seguimos caminando con esperanza, construyendo puentes entre instituciones, comunidades y corazones jóvenes que sueñan con un mundo más justo, fraterno y lleno de vida.
Nos preparamos para celebrar el 36 aniversario de Huellas, un momento para agradecer, renovar el compromiso y visibilizar el impacto del movimiento en la vida de tantos jóvenes. Asimismo, la Navidad huellista se perfila como un espacio de encuentro, espiritualidad y misión compartida, donde la alegría del Evangelio se encarna en gestos concretos de solidaridad y comunión.
Porque educar es incluir, acompañar y empoderar; cada joven acompañado es una semilla de Reino sembrada en tierra fértil.
Encomendamos la misión juvenil a nuestra Virgen de Chiquinquirá.
Yanmariel Vilchez – Animadora zona Occidente-Zulia






