Huellas se ha convertido para mí en un territorio seguro, un lugar donde la cultura del buen trato no es teoría, sino experiencia viva. Y es que cuando uno se siente escuchado, reconocido y respetado, algo cambia por dentro: la confianza florece y el tejido social se fortalece. No hablo solo de mí, sino de lo que ocurre en la comunidad entera cuando estas prácticas se multiplican.
La verdad es que construir un espacio protector no depende de grandes discursos, sino del compromiso cotidiano de cada persona. Cada gesto, cada palabra, cada silencio que acompaña, es como sembrar una semilla de reconocimiento mutuo. Huellas, en ese sentido, no es únicamente un lugar de encuentro; es un ecosistema humano donde el respeto y la ternura se vuelven el idioma común que da sentido a la convivencia.
En Huellas Fe y Alegría El Tigre lo he visto y lo he vivido. El buen trato se expresa en detalles que parecen pequeños, pero que sostienen la vida: un saludo que reconoce al otro, la paciencia ante la diferencia, la alegría compartida después de una jornada difícil, o ese abrazo que llega justo cuando más se necesita. Cada acción, por sencilla que parezca, es un acto social que fortalece los lazos comunitarios. En un país como Venezuela, donde las fracturas sociales duelen, Huellas se convierte en un verdadero laboratorio de humanidad: un espacio donde ensayamos, día tras día, el arte de tratarnos bien.
Además, aquí el buen trato no es una consigna bonita, sino una práctica que respira. Es la certeza de que siempre habrá un lugar para ser, para decir y para sentir. Y eso, créanme, no se olvida. Huellas no solo protege: también impulsa. Nos anima a llevar esta cultura más allá de sus paredes, a sembrarla en nuestros hogares, en las calles, en las comunidades.
Por eso digo que Huellas es mucho más que una institución. Es un pacto cotidiano por la dignidad, una casa común donde el buen trato se celebra y se construye juntos. Es allí donde mi proyecto de vida encuentra sentido, porque me invita a ser parte activa de una comunidad que cree en la fuerza transformadora del respeto y el servicio.
Alexander Sánchez
Huellas Azules II Líder-Oriente


