Yenedy: «Amar y servir en lo cotidiano: Mi proyecto de vida desde Huellas»

Mi nombre es Yenedy Ramírez y, cuando pienso en todo lo que he vivido dentro del Movimiento Infantil y Juvenil Huellas, siento que ha sido una experiencia que de verdad ha marcado mi vida. Al principio, Huellas llegó como un espacio para compartir, crear, conocer personas y disfrutar momentos bonitos; pero con el tiempo me di cuenta de que era mucho más que eso. Para mí, se fue convirtiendo en un lugar donde podía crecer, aprender, expresarme y descubrir, poco a poco, qué quería hacer con mi vida.

Antes veía mi proyecto de vida de una manera más sencilla. Pensaba en estudiar, salir adelante, ayudar a mi familia y lograr estabilidad. Y claro, todo eso sigue siendo muy importante para mí. Sin embargo, Huellas me ha ayudado a comprender que la vida no se trata solo de alcanzar metas personales, sino también de lo que puedo dar, de cómo puedo servir y de la huella que puedo dejar en los demás.

En cada encuentro, en cada oración, en cada actividad y en cada momento compartido, he sentido que Dios ha estado presente. No siempre todo ha sido fácil; también he tenido dudas, miedos, cansancios y momentos en los que no sabía muy bien qué camino tomar. Pero Huellas me ha recordado que siempre hay una razón para seguir, que la fe da fuerza y que cada paso, aunque parezca pequeño, tiene un sentido profundo.

Asimismo, he aprendido mucho sobre la amistad, el respeto, la responsabilidad, la humildad y el servicio. Son valores que quizás se dicen fácil, pero que solo se comprenden cuando se encarnan en el día a día. En Huellas he encontrado personas que escuchan, que acompañan y que enseñan con su testimonio. Eso me ha ayudado a mirar la vida con más amor y compromiso.

Hoy, al ser asesora, miro hacia atrás y me doy cuenta de cuánto he crecido. Acompañar no es solo estar al frente de un grupo o decir qué hacer; es caminar junto a otros jóvenes, escucharlos, conocer sus historias, entender sus luchas y animarlos a confiar en ellos mismos y en Dios. Muchas veces, mientras acompaño a otros, también aprendo de ellos y siento que Dios sigue formando mi propio corazón.

Por eso, cuando pienso en mi futuro, no quiero ser una persona que solo busque el beneficio propio. Quiero que lo que esté estudiando, aquello en lo que trabaje y lo que construya tenga también un impacto positivo en los demás. Me gustaría aportar, incluir a las personas y ayudar desde lo que sé y desde lo que soy. Huellas me ha enseñado que no hace falta hacer cosas monumentales para transformar una realidad: a veces una palabra sincera, una sonrisa, una oración o simplemente estar presente con amor es lo que más marca.

Huellas ha dejado una huella imborrable en mi corazón. Me ha ayudado a descubrir que mi camino no me pertenece solo a mí, sino que también puede ser luz para otros. Quiero seguir creciendo, sirviendo y construyendo una vida con propósito, donde pueda entregar lo que soy con humildad, confianza y gratitud. Como nos enseñó San Ignacio de Loyola: “En todo amar y servir”.

Yenedy Ramírez
Asesora de Fe y Alegría Hermana Felisa ElustondoZona Andes