El Talento Humano: Motor y Esperanza de la Misión Apostólica

En Huellas, concebimos la misión apostólica como un compromiso compartido que trasciende las tareas y las habilidades técnicas. El talento humano no se limita a ejecutar actividades: detrás de cada agente pastoral, joven y voluntario hay una historia, una visión y un compromiso que enriquecen y motivan el trabajo colectivo.

El talento humano es aquel que vive la misión desde la sinodalidad. Cada logro, experiencia y dinámica está sostenido por rostros concretos que encarnan la misión con su vida, inspiran a otros a unirse y trabajan juntos para impulsar a niños, adolescentes y jóvenes hacia el propósito, el liderazgo y la comunidad.

En definitiva, en Huellas el talento humano es la fuerza vital del movimiento. Gracias a su colaboración, entrega y diversidad de dones, la misión se hace posible. Sin esta energía, nuestros objetivos serían meras aspiraciones sin sentido. Hoy, la visión se experimenta no como un sueño aislado, sino como una esperanza en construcción, visible en equipos consolidados en los distintos Lugares Huellas del país, donde la fraternidad y la confianza mutua sostienen la misión. Este espíritu alimenta nuestra aspiración central: formar líderes juveniles y cultivar espiritualidad y creatividad en el servicio.

En Huellas, el joven no es un receptor pasivo, sino protagonista. Lidera dinámicas, asume responsabilidades con visión y se convierte en referente para sus pares. Así, se forja una nueva generación de relevo que encarna nuestro lema: “Jóvenes al servicio de la Iglesia”. Desde la alegría, los jóvenes forman a otros jóvenes, creando lazos y cohesión que fortalecen la comunidad.

Sin embargo, toda misión enfrenta desafíos que se convierten en oportunidades de crecimiento. La sostenibilidad financiera exige creatividad y estrategias innovadoras. La expansión de la misión hacia nuevos entornos comunitarios demanda visibilidad y apertura. La motivación, aunque presente, se ve amenazada por contextos socioeconómicos que desgastan a los equipos. Por ello, uno de los grandes retos hacia el 2026 es implementar prácticas de autocuidado y acompañamiento que fortalezcan cada Lugar Huellas, construyendo puentes frente a las barreras.

El cierre de año, celebrado en la Navidad Huellista y en la presentación de resultados, nos recuerda que la esperanza se renueva en la colaboración y la escucha mutua. La misión es fuerte porque se sostiene en la fuerza vital que compartimos: una energía que discierne, se compromete y nos impulsa a iniciar el 2026 con propósito claro y renovado entusiasmo.

Jennifer Zambrano
Coordinadora de Talento Humano en Huellas