En el Movimiento Juvenil Huellas, los Ejercicios Espirituales constituyen una de las experiencias más profundas y transformadoras del proceso formativo. Más que un retiro, son un espacio privilegiado donde los jóvenes exploran su interioridad, fortalecen su vida espiritual y adquieren herramientas para afrontar con madurez los desafíos de su realidad. En un país marcado por la incertidumbre, esta vivencia se convierte en un faro de esperanza, sentido y reconstrucción personal.
Impacto y Alcance Territorial
Durante el ciclo más reciente, 109 jóvenes participaron en los Ejercicios Espirituales en tres zonas del país:
- 45 jóvenes de la Zona Caracas–Centro (Distrito Capital, Miranda, Aragua y Carabobo).
- 22 jóvenes de la Zona Lara–Llanos (Barquisimeto).
- 42 jóvenes de la Zona Occidente (Zulia).
El éxito de esta convocatoria fue posible gracias al trabajo articulado y en red que movilizó a estudiantes de 16 colegios de Fe y Alegría, junto a instituciones de la AVEC, ACSI y comunidades parroquiales. Una red viva que demuestra que la espiritualidad ignaciana sigue siendo un camino fecundo para acompañar a la juventud venezolana.
Ordenar la vida en tiempos de ruido
Para un adolescente entre 15 y 17 años, el entorno actual suele ser un generador constante de ruido y presión. En los Ejercicios, cada joven encontró un espacio seguro para el silencio, la contemplación y el discernimiento. A través de dinámicas de oración, acompañamiento personal y momentos comunitarios, pudieron reencontrarse consigo mismos, con Dios y con los demás. Este ambiente de confianza les permitió reconocerse como protagonistas de su propio camino, capaces de orientar su vida con mayor libertad interior.
Resiliencia y Autorregulación: De la ansiedad a la paz
Los Ejercicios son una herramienta de vanguardia para la salud emocional. En un contexto donde la ansiedad y la desesperanza acechan, la espiritualidad ignaciana recuerda que, aunque no controlamos nuestras emociones, sí podemos elegir cómo responder a ellas.
A través de la autorregulación, los jóvenes aprenden a no tomar decisiones bajo estados de agitación emotiva, evitando impulsos reactivos. una libertad interior cultivada, donde la paz no depende del control de los resultados, sino de la confianza plena. Al anclarse en el aquí y el ahora mediante la contemplación, el joven rompe el ciclo de la rumiación ansiosa, abrazando la certeza de que la desesperanza se cura con una misión.
Un compromiso con el Magis
Gracias al acompañamiento de agentes pastorales y jesuitas, cada participante ha adquirido un método estructurado para enfrentar futuras crisis, buscando siempre las huellas del Primer Caminante en su cotidianidad.
A nuestros aliados: su apoyo permite que esta «pausa consciente» sea el motor del Magis. Al final del camino, estos Ejercicios no solo fortalece el bienestar individual del joven, sino su proyección hacia el exterior: una juventud libre, discerniente y lista para servir a los demás en la construcción de una sociedad más justa.
Por Mgtr. Evelyn Montilla
Coordinadora Nacional de Pedagogía y Pastoral Juvenil









